El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, oficializó la aplicación de un esquema de aranceles recíprocos para sus socios comerciales. La medida establece un arancel mínimo del 10% para todos los productos importados, con tasas mayores para aproximadamente 60 países, incluyendo a la Argentina.
«Firmaré una histórica Orden Ejecutiva que impone aranceles recíprocos a naciones de todo el mundo. Recíprocos quiere decir: si ellos lo hacen con nosotros, nosotros lo hacemos con ellos», afirmó Trump desde la Casa Blanca. El mandatario calificó la jornada como «uno de los días más importantes de la historia de Estados Unidos».
Según Trump, esta medida favorecerá el retorno de empleos y empresas al país, en lo que describió como «la era dorada de Estados Unidos». La decisión se da en un contexto de creciente tensión comercial internacional, con la posibilidad de represalias por parte de las economías afectadas.
En su discurso, Trump detalló los países más impactados y los nuevos aranceles aplicados. Entre ellos se destacan:
China: 34%
Unión Europea: 20%
Vietnam: 46%
Japón: 24%
India: 26%
Corea del Sur: 25%
Suiza: 31%
Bangladesh: 37%
Nicaragua: 18%
Noruega: 15%
Botswana: 37%
El gobierno estadounidense también confirmó que los aranceles del 25% para automóviles y camiones comenzarán a aplicarse este jueves, mientras que los gravámenes a las importaciones de autopartes entrarán en vigor el 3 de mayo. El objetivo es estimular la producción local y reducir la dependencia de insumos extranjeros.
Reacciones y posibles represalias
China y la Unión Europea ya anticiparon que evalúan contramedidas ante la decisión de Washington. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, advirtió que los nuevos aranceles tendrán un impacto «negativo para la economía global» y podrían agravar la incertidumbre financiera. En paralelo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se reunieron para coordinar una estrategia común frente a las restricciones impuestas por Trump.
Con estas políticas, el presidente estadounidense refuerza su línea de proteccionismo económico con la intención de fortalecer la industria nacional. Sin embargo, analistas advierten que estas medidas podrían escalar en una nueva guerra comercial y afectar el crecimiento global.
