Desde su lanzamiento, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) recibió diez solicitudes de inversión por un total de 11.593 millones de dólares, con una marcada concentración en los sectores energético y minero. El 55% del capital apunta al desarrollo de Oil & Gas, mientras que el 42% se destina a la explotación de litio, uno de los minerales clave para la transición energética.
El informe RIGI & Escenarios Globales, elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral bajo la autoría de Sofía del Carril, detalla que al 24 de febrero de 2025, los proyectos presentados muestran una fuerte orientación hacia la exportación, con Vaca Muerta y los salares del NOA como protagonistas.
La distribución de las inversiones es la siguiente:
–55% para energía, con el 93% concentrado en Oil & Gas.
–42% para minería, donde el litio representa el 75% del total.
–3% para siderurgia, con la planta industrial de San Nicolás como referencia.
“El RIGI está delineando el futuro productivo del país, con inversiones que refuerzan el rol de Argentina como proveedor estratégico de energía y minerales críticos”, explica Del Carril.
Capital extranjero y disputa geopolítica
El informe destaca que el 42% de los fondos provienen de empresas extranjeras como Rio Tinto, Posco y Galan Lithium, que impulsan proyectos en Salta y Catamarca. En el sector energético, la mayor apuesta es el oleoducto Vaca Muerta Sur, desarrollado por un consorcio liderado por YPF junto a PAE, Vista, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol y Shell, para exportar crudo desde Neuquén hasta la costa bonaerense.
El avance de estas inversiones se enmarca en una disputa global por asegurar el suministro de minerales estratégicos como el litio y fortalecer la seguridad energética, en un contexto marcado por la tensión internacional y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
«La transformación de estos anuncios en inversiones efectivas será el verdadero desafío para los próximos meses», concluye Del Carril.
